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07/Aug/2010 08:40AM
La Fundación Aburrá te invita a conocer y defender el patrimonio artístico tangible de Colombia.

 Barca MíticaFICHA TÉCNICA

Cultura: Finzenú
Técnica: Tombag a la cera perdida.
Alto: 12 cms.
Ancho: 11 cms.


Barca en forma de canoa, con extremos de cabezas zoomorfas levantadas de la superficie y adornadas con dobles crestas formadas de aros triples. De sus bocas salen alambrones formando doble aro. El borde de la barca lleva adorno de alambre y en sus laterales doble orla de espirales. En el interior van tres personajes: los de los extremos llevan remos y el del centro porta una sarta de peces en cada mano (se ha perdido la de la mano izquierda) y una más, colgada del hombro derecho. Los remeros también llevan a sus espaldas un recipiente con peces. Es curioso lo adornado que llevan sus cuerpos y la diadema de plumas sobre sus cabezas.

Este tipo de barcas con remates de cabezas semierguidas de animales, siempre con cresta de filigrana, bocas grandes, sin colmillos y expeliendo un aliento en forma de dos herraduras alargadas, no se conocen en la tradición indígena popular ni en otro tipo de tradición. Las más parecidas serían las del lago Titicaca pero no tienen extremos esculpidos ni siquiera dibujados; además las barcas Finzenúes no aluden a los haces de totora. En el Egipto antiguo sí se construían barcas algo parecidas que sólo eran utilizadas en los ritos fúnebres de los faraones o en las procesiones de Amón. Las cabezas representaban casi siempre carneros, símbolo de este dios.

Por otra parte, estas barcas llevan como mínimo dos personas: un tripulante y un barquero pero pueden ser dos barqueros y más de un tripulante siempre pescando, con arpón, redecilla, anzuelo o lanza, mientras que los barqueros se surten del pescado que ven sacar y lo depositan en mochilas que llevan colgadas de sus hombros. Si se tratara de una escena costumbrista seria suficiente un solo barquero como se ve hoy, y más en esta zona donde abunda el pescado y se puede sacar hasta con la mano.

También podemos considerar el atuendo. Si se tratara de una escena de la vida real no llevarían tanta ornamentación sobre el cuerpo: diademas, collares, brazaletes, pulseras, cinturones y tobilleras.

No parece, pues, que se trate de una escena costumbrista puesto que de serlo, existiera alguna reminiscencia entre sus descendientes indígenas que aunque asimilados por la cultura actual, podrían conservar algunos rasgos. Por otra parte, los extremos de la barca no conservan ni remotamente formas de los carneros de Amón pero sí parece que quisieran representar el dragón vomitando fuego por sus fauces, simbolizado en los dobles arcos. Se diría que es un sincretismo entre la cultura egipcia y la cultura china.

Concluimos entonces que se trata de un mito, algo parecido a la barca de Caronte de la mitología griega, quien conduce el alma de los muertos a la otra orilla del más allá y en ese largo viaje deben sustentarse del pescado que produce la laguna que une esas dos realidades. Nos confirma esta creencia el rito fúnebre de los Kunas, quienes elaboran una pequeña barca que sujetan de una cuerda amarrada de dos elementos distantes.